No somos dueños de un destino,, y menos aun dueños de nuestra propia vida, alguien mueve unos finos hilos casi invisibles que deciden cual serà el final
A mi me suenan las campanas del adios, golpecitos que se graban de tal forma en el cerebro que martillean cada momento,
las camparnas del recuerdo son tan temibles como el mismo satan.
cada golpe, cada tolon se despedaza en miles de historias.
y la pena me ahoga .. pensar que no verè mas a tan ilustre caballero, que sin armaduras ni escuderos hizo de los molinos . amabilidad, sin ser hidalgo, fue todo un señor.
Cada instante, cada momento del Adios era un ahogo tan insensato como cruel, y ya ves la vida continua con el y sin el. Las campanas tristes de despedida, el repique de cada segundo, .. inolvidable
Y de esta manera ahogada en pena se fue Paco para no volver
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